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martes, 12 de junio de 2012

CENTENARIO SISTEMA BRAILLE EN PERU

Por: RODOLFO AGUILAR MACHUCA
PRESIDENTE FENADIV (Federación Nacional de Asociaciones y Personas con Discapacidad Visual del Perú)  


En esta oportunidad les vamos hacer conocer una breve reseña histórica a cerca de la primera escuela para ciegos que fue creada en nuestro país, hecho que sin duda constituye la piedra angular que sirvió de base para construir los cimientos de la tiflología peruana.

Pero eso no es todo, porque la fundación del instituto Santa Rosa para niños ciegos, sirve para comenzar a construir el camino de la educación Especial y el acceso al conocimiento y la cultura, factores que sin duda ban a redundar en beneficio de las primeras generaciones de niños y jóvenes ciegos. quienes alumbrados con ese faro luminoso, decidieron seguir la ruta en busca de su liberación, de las cadenas de la ignorancia, el abandono, la mendisidad y el desamparo.

Como se podrá comprender, esas condiciones de vida eran muy deplorables y adversas para las Personas con Discapacidad visual del País. Circunstancias muy desfavorables desde donde tenían que salir en busca de un nuevo destino más provisor y productivo. Es el caso, que lo pudieron realizar las primeras generaciones de personas ciegas que tuvieron el privilegio de llegar a este Centro especial, para beber en la fuente del saber, elementos que sin duda constituyen herramientas muy valiosas que han sido de importante trascendencia para la concretización de los proyectos de su colectivo. Así como la de su realización personal.


 El Instituto Santa Rosa para Niños Ciegos


Transcurría los comienzos de la última Década del siglo XIX, cuando en el convento de la orden de las Madres Dominicas, el mismo que se encontraba situado en la ciudad de Tolosa (Francia); la madre superiora, recibe en su despacho la visita de Sor maría Enriqueta, quien le expone su plan de realizar un viaje hacia el nuevo mundo con la finalidad de trabajar en la creación de colegios especiales para niños ciegos, debido que ya en Europa esta misión se encontraba bastante avanzada y que por lo mismo, era conveniente que la congregación extendiera sus labores en el nuevo continente, donde con seguridad habían muchas personas que necesitaban de esos servicios.

La superiora escucha con atención la propuesta que en un principio, le pareció muy atrevida y descabellada; por lo que le pide vuelva a sus labores y olvide esa aventura.

Sor Enriqueta desconcertada y muy confundida, se retira con la firme decisión de no renunciar a su proyecto; motivo por el que comienza a conversar sus propuestas con las demás religiosas de la congregación.

Para algunas les parecía un proyecto muy interesante, mientras que para otras, esas ideas les resultaba un tanto indiferente.

En vista de la insistencia de Sor María Enriqueta en llevar adelante su proposición, la madre Superiora convoca a una asamblea general entre las hermanas de la comunidad, con el propósito de someter el plan para su debate y consideración. quiso Dios que el proyecto fuera aprobado por parte de la mayoría, procediéndose enseguida a resolver la integración de la delegación que deberían acompañar a Sor Enriqueta en su viaje al nuevo mundo, para comenzar una obra a favor de un sector desconocido de personas ciegas, que siempre la sociedad mantenía en la ignorancia y la discriminación permanente.

Así fue como llegaron a ser elegidas las madres María Dominga y María Luisa para acompañar a la Madre María Enriqueta en su viaje hacia el nuevo continente en busca de la realización de sus sueños.

La histórica comitiva, llegó a Guayaquil en el año 1895, donde de inmediato procedieron a contactarse con las autoridades del lugar, en busca de apoyo que les permitiera la creación de centros educativos. Encontrando para ello, una gran acogida por parte de las autoridades y de la empresa privada para la realización de sus proyectos.

Estas Circunstancias resultaron muy favorables para las religiosas Dominicas, factores que hicieron posible la fundación de varios colegios en las ciudades más importantes del país como fueron, Guayaquil, Riobamba, Quito, Cuenca y otras.

El Desarrollo y el éxito de los proyectos realizados por las religiosas, crearon la necesidad de contar con mayor personal en la continuación de la obra, este requerimiento hizo indispensable que vinieran desde Francia nuevas hermanas de la congregación, para contribuir con el refuerzo del equipo y la implementaciónn de sus objetivos.

Así viajaron hacia el Ecuador las religiosas María Trinidad, María Asunción y María Piére. Más tarde lo harían las madres Diana, Jacinta y María San Juan.

Habiendo conseguido en el Ecuador, un importante éxito en la materialización de su invalorable tarea, la madre Enriqueta no conforme con los resultados obtenidos, decide venir al Perú acompañada de la madre María Dominga y una delegación de religiosas.

Tomada la decisión, emprenden su viaje hacia nuestro país, llegando a la ciudad de Trujillo el 4 de agosto de 1898, a la sazón, día de su santo patrono.

En esta ciudad se entrevistan con personalidades muy influyentes en busca de apoyo para la creación de nuevos colegios. Como no podía ser menos, sus propuestas muy pronto encontraron la acogida y la ayuda necesaria, razón por la que tuvieron la oportunidad de fundar uno de los colegios mas importantes de esa ciudad, tal es el caso del Centro Educativo de mujeres Santa Rosa ubicado en el jirón ayacucho cuadra 4, el mismo que hasta la actualidad se mantiene en vigencia y gozando de gran prestigio entre la comunidad.

La primera madre superiora fue precisamente sor maría Enriqueta, institución donde destacara con mucho brillo en su calidad de Maestra, Sor catalina donaire, religiosa que lograra obtener para prestigio y orgullo de su colegio y su comunidad, las palmas magisteriales.

A pesar de los éxitos conquistados, Sor María Enriqueta no se encontraba conforme, porque sostenía que no había venido a este continente, para promover la creación de escuelas regulares, sino para trabajar en la fundación de Colegios especiales destinados a la formación educativa de los niños y niñas ciegas que vivían en el abandono.

Es así como decide viajar a lima con la finalidad de realizar sus gestiones con los representantes del gobierno del presidente augusto B. leguía, a quienes presenta su proyecto para la creación de un centro educativo especial para personas ciegas. El proyecto ni bien fuera conocido por el propio presidente de la república, de inmediato personalmente se interesó en este tema, disponiendo todo lo necesario para la realización de tan significativa obra a favor de una población que hasta entonces, no había sido atendida por las autoridades del país.

Hasta que al fin llegó el día tan esperado por la madre Enriqueta y sus coreligionarias, pues fue el día 12 de abril del año 1912, que se funda el instituto Especial para Ciegos Santa Rosa de lima, fecha que debiéramos reivindicar como la efeméride más importante dentro de nuestro calendario tiflológico, en tanto que en este día se inicia el luminoso camino del saber y el conocimiento para las generaciones de personas ciegas del Perú. fecha que como el 12 de abril con el gran significado que representa para el colectivo, y que debería ser considerado como un gran día, pasa totalmente desapercibida para todos.

Por tal razón proponemos el reconocimiento de esta fecha, como El día de la Educación de los Ciegos Peruanos.

Así pues, con el compromiso y el apoyo invalorable del presidente Augusto B. leguía y desde luego, con la participación protagónica de la Madre María Enriqueta y su Comunidad, se llega a fundar el día 12 de abril del año 1912 En la ciudad de Lima el instituto Santa Rosa para niños y niñas ciegas y con internado.

Comenzaron sus actividades, en un local pequeño, ubicado en la calle Velaochaga cuarta cuadra, que actualmente tiene el nombre de Jirón Rufino Torrico.

Creado el centro educativo, las religiosas salieron a las calles en busca de alumnos para lo cual iban a los mercados, plazas y jirones indagando por la presencia de niños y niñas ciegas con el objeto de incorporarlos en su institución. Así de este modo pudieron captar a sus primeros alumnos, siendo que entre los varones se encontraban Augusto Cangahuala Gutiérrez, Teófilo Martines Castillo, Romelio calderón y Domingo Chávez.

Entre las primeras alumnas se pueden citar las siguientes:

Delfina Gutiérrez, rosa Guzmán, Leonor rosas, Emilia ramos y Eloísa alegría.

Al comenzar el año 1913 se incorporan 2 niñas más, Zoila Chirinos Pazco y Josefa Rodríguez.

Pero en este primer local no se quedarían mucho tiempo, porque gracias a la generosidad de la señora maría Uvilluz, benefactora del instituto, tuvo la feliz idea de entregar en calidad de donación un local mucho más amplio y cómodo, el mismo que estaba situado en la calle de las piedras actualmente el jirón Callao 358.

Este edificio tenía 2 pisos, infraestructura donde las religiosas contaron con mayores facilidades y más ambientes para poner en operatividad los salones de clase, el salón de música, los talleres, los comedores y cocina, sin contar los 2 patios, la lavandería y los dormitorios tanto para la comunidad, como para los niños y niñas respectivamente.

Es en el año 1920, cuando el presidente Augusto B. Leguía, realiza una importante donación a la comunidad, consistente en un terreno mucho más grande, puesto que tenía 7000 metros cuadrados , según doña Sofía Sancho Dávila y según el Dr. Jaime Combe Rodríguez, su extensión era de 4 mil metros situado en la segunda cuadra de la avenida arequipa entonces denominada Avenida Leguía. donde se dispuso enseguida la construcción de su nuevo local gracias a los recursos que iban recibiendo en calidad de donaciones provenientes de varias fuentes tales como, la beneficencia Pública de Lima, la Municipalidad , tiendas comerciales y personas naturales, de allí que se explique el porqué la construcción de este centro educativo tuviera una duración de casi 11 años.

Después de 5 años terminados de construir la primera planta se dispuso el traslado del plantel, el mismo que duró desde el 25 al 29 de enero del año 1925.

En cuanto a la segunda planta su construcción fue terminada en el año 1928 y la pequeña iglesia del instituto 3 años más tarde, siendo inaugurada el 8 de diciembre de 1931.

Fue la primera directora del instituto Sor maría Trinidad, reemplazada 6 años más tarde por el profesor Pablo Sarria Arzubiaga en ese cargo. El pabellón de los niños se encontraba bajo el cuidado de la madre María Luisa y el de las niñas a cargo de la gestora del proyecto como fue la madre maría Enriqueta.

La enseñanza estaba a cargo de las mismas religiosas y del profesor pablo Sarria Arzubiaga. La instrucción primaria se realizaba de conformidad con el programa oficial.

También se enseñaba en los talleres, a los varones esterillado, con la confección de sillas, cujas, mecedoras, perezosas, etc. Tejidos con paja para la elaboración de sombreros, bolsas, canastas, petates y otros.

En lo que toca a las alumnas, recibían clases de tejidos a palillo o crochet, en la confección de chompas, colchas, frazadas y ropa para bebes.

Desde luego que no podía faltar la enseñanza de la música en el instituto, para lo que se contaba con los profesores Hétore Carozzi en las lecciones de piano; para la enseñanza del violín, el profesor Emiliano Molina; las clases de guitarra y violín se encontraban a cargo de la señorita Manuela Sosa.

Los alumnos que más destacaron en este arte fueron Teófilo Martines Castillo, Antonio Vega Lidia, Gerardo Peláez Sánchez Concha, Máximo Rojas Beraún y napoleón Quevedo.

Entre las alumnas que más destacaron, podemos citar a Peregrina Villanueva, Otilia Cafia y Magdalena codama.

El instituto, contaba también con un grupo importante de Benefactores, que eran personas naturales y jurídicas que por convocatoria y llamado de la Madre Enriqueta acudían prontas a disponer a su consideración los aportes necesarios para sus requerimientos a favor de su obra. Tanto fue así, de que durante algunos años de su ausencia los aportes no llegaban de la misma manera.

En este punto debemos destacar de modo muy especial el invalorable apoyo recibido para esta grandiosa obra a favor de los ciegos, por parte del presidente Augusto Bernardino Leguía, porque desde el primer momento que tomó conocimiento del proyecto propuesto por la madre Enriqueta y sus compañeras, lo hizo suyo identificándose de tal manera, que no solamente dispuso aportes económicos a favor del plantel, sino que también compartía con los alumnos casi todos los años de su gobierno, en tanto que el día de su cumpleaños lo compartía con el alumnado en una fiesta muy especial, donde los principales agasajados eran los propios alumnos, pequeños y pequeñas que llamaban al presidente leguía Papá.

Mas, la felicidad que se respiraba en el Instituto hasta entonces, no duró mucho tiempo por desgracia, porque el día 21 de abril de 1930, por orden superior de la congregación emitida desde Francia, se decide a eliminar la enseñanza para los niños ciegos.

Pero los males nunca vienen solos; debido a que unos meses más tarde el 25 de agosto del mismo año, se pierde al principal protector y benefactor Del centro educativo, como consecuencia de la caída del Gobierno del presidente que más importancia brindara a la causa tiflológica peruana, como fue el caso de el Señor Augusto b. Leguía, a quien la historia debe considerar como el hombre que jugó un rol protagónico en el nacimiento del movimiento tiflológico peruano y en el origen de la Educación especial para los ciegos en este país.

Hasta que por último, es El día 31 de agosto de 1938, cuando se decide clausurar definitivamente el primer centro educativo que conoció el país para la enseñanza de personas ciegas.

Las 17 alumnas que hasta entonces estudiaban en el plantel, fueron trasladadas Al nuevo centro Educativo que ya había comenzado sus labores, precisamente 2 años antes y se denominaba instituto Especial nuestra Señora la Inmaculada para niños Ciegos y sordomudos, ubicado en la avenida Bolognesi 621 en el distrito de barranco, cuya administración estaba a cargo de las madres de una congregación Franciscana que llegaron desde Barcelona España.

Finalmente el Estado indemnizó a la congregación por los recursos invertidos en el terreno y la construcción del edificio.

De esta manera concluye la breve historia de nuestro primer Centro Educativo, el mismo que tal vez por los años transcurridos es muy poco conocido entre nuestro colectivo y muy poca conocida su labor durante sus 26 años de vigencia, razón por la que en esta oportunidad hemos querido rescatar los aspectos y sucesos más importantes de esta historia con la finalidad de que aprendamos a valorar su significado y su trascendencia en la historia del movimiento Tiflológico peruano.

Los antecedentes y sucesos aquí mencionados fueron recogidos de los testimonios de don Jaime Combe Rodríguez y del trabajo realizado por quien fuera una de las alumnas de este Centro Educativo, nos estamos refiriendo a la señora Sofía Sancho-Dávila.

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