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miércoles, 26 de noviembre de 2008

CARTA ABIERTA - SALVEMOS LA CLINICA SAN JUAN DE DIOS

Lima, 23 de Noviembre del 2008.
Jesucristo, Rey del Universo.

Amigas y amigos de San Juan de Dios:

Seis años de trabajo como hermano obrero en el Hogar Clínica San Juan de Dios de Lima y una relación de amistad con pacientes y sus familiares, con la Comunidad de Hermanos de San Juan de Dios y con el voluntariado organizado, con trabajadores y obreros de esta institución de servicio a los más pobres según el carisma de la Orden Hospitalaria, me autorizan a opinar sobre las decisiones que en éstos momentos se toman en el Hogar Clínica.

Pienso en Hermanos muy concretos, particularmente en Hermanos respetados y recordados como los Hermanos Lázaro, Pedro, Antonio, Fermín y Alejandro, por ejemplo. Pienso en su entrega y generosidad evangélicas para darse totalmente al servicio de los enfermos más pobres y poner al servicio de las personas y de la institución todos sus esfuerzos.

Por señalar algo, siempre me impresionó su preocupación por los pacientes discapacitados y ese buscar para ellos un futuro nuevo, que les permitiera vivir con dignidad y autonomía en su decidir y hacer. Fueron los propios hermanos quienes pensaron en su rehabilitación y capacitación para que posteriormente pudieran prestar un servicio a otros discapacitados, surgiendo de éste modo unos Talleres de Ortopedia pioneros a nivel nacional, y que en éstos momentos están amenazados de clausurarse por el despido de sus trabajadores.

Pienso en ese voluntariado organizado, que a pesar de las dificultades, se entregó generosamente, identificándose con el carisma de la hospitalidad y siendo apoyo incondicional para los Hermanos, también a nivel económico. La ayuda de estas mujeres voluntarias, diariamente presentes en el Hogar Clínica, ayudó a crecer y servir mejor a los niños más pobres y a la propia institución. A pesar de ello, también, estas mujeres voluntarias han sido excluidas por no darles espacio la nueva administración.

Pienso en la solidaridad de todo el pueblo peruano, que con sus gestos concretos apoyó siempre al Hogar Clínica, particularmente en las famosa teletones, organizadas por los Hermanos y el apoyo de los medios de comunicación, y que hoy día “ya no saben” organizar.

Sin duda alguna que el Hogar Clínica San Juan de Dios ha podido llegar a ser lo que es gracias al apoyo de muchos y de muchas peruanos y peruanas, muchos de ellos anónimos, con el apoyo de instituciones nacionales y extranjeras de ayuda desinteresada y el esfuerzo de los primeros colaboradores que son los trabajadores y trabajadoras.

Ahora, más que nunca, pienso en el Hogar Clínica San Juan de Dios como obra de la Iglesia en el Perú, que se esfuerza por vivir el evangelio de Jesús de Nazareth, el obrero de Nazareth, estando al servicio de los más pobres de una manera sencilla, contando siempre con la generosidad de hermanos y amigos solidarios.

Pienso que el secreto en la administración y economía de los Hermanos siempre fue el servir con generosidad y el confiar plenamente en el Dios que libera y salva, al mismo tiempo que el saber agradecer a quienes confiaban, ciegamente, en la administración de los recursos donados para los más pobres.

Querer transformar un hospital de puertas abiertas a los más pobres en una empresa donde los éxitos se valoran por los resultados económicos, donde no se priorizan los gastos a favor de los pacientes y del trabajadores, donde se invierte en asesorías y policías para la “defensa institucional”, donde las personas no cuentan sino en la medida que están al servicio de lo institucional y no por el hecho de ser personas, hijos de Dios y hermanos, se corre el riesgo de perder el membrete del evangelio.

He leído la carta notarial enviada a ciento tres trabajadores, firmada por la economista Carme Rosa Gutiérrez Seminario, en las que se les comunica el cese colectivo por causas económicas y estructurales, y me he preguntado donde está la capacidad de organización y administración y administrativa del actual director y su equipo asesor: ¡Qué fácil es culpar a otros de los fracasos propios! Dar trabajo a más de docientos trabajadores es un éxito a nivel evangélico y social, y es un fracaso pensar en despedirlos. Me ha dolido en el alma ese destruir el esfuerzo y trabajo de muchos por parte de unos pocos, que se sienten ahora los “propietarios” del Hogar Clínica., y me duele más porque no han sido ellos, precisamente, quienes más han aportado para que éste Hogar Clínica creciera. Me duele porque desde el poder que sustentan aplastan a los más pobres, entre los que se encuentran los trabajadores.

Pienso en particular en esos compañeros y amigos de Talleres de Ortopedia, la gran mayoría discapacitados que después de más de treinta años de trabajo y la edad ya avanzada pasarán a engrosar el número de desempleados en el Perú. Pienso en tantas familias que no podrán tener el mínimo necesario para cubrir sus necesidades más básicas. Pienso en tantos pacientes pobres, que llegaban al Hogar Clínica de Lima con la esperanza de ser escuchados y atendidos por unos Hermanos Hospitalarios y sus colaboradores más cercanos, también ellos pobres trabajadores.

Me permito recordar a los Hermanos Isidro Vásquez y Billy Gutiérrez, hermanos de San Juan de Dios y peruanos, y a la economista todopoderosa Carmen Rosa Gutiérrez Seminario que administrar desde los valores evangélicos es pensar en las personas y actuar en justicia, saberlo hacer desde la sencillez y la pobreza y saber contar con la solidaridad de los hermanos y amigos, y que la opción por los pobres es opción por el Evangelio y de la Iglesia latinoamericana.

Tengo la esperanza de que la paz regresará al Hogar Clínica San Juan de Dios, que se sabrán reconocer los justos derechos y deberes de los trabajadores y que la actual administración, olvidando sus egoísmos personales y decisiones represivas, piense mas en el servicio a los enfermos más pobres, que llegan al Hogar Clínica con una esperanza que no se puede defraudar, y en los proyectos que eleven las condiciones de vida de los trabajadores.

Que el tiempo de adviento ya próximo, que nos anuncia la Navidad, nos haga crecer a todos en esperanza y nos traiga la PAZ.
Hno. Frumen Escudero Arenas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿administrar desde los valores evangélicos?

¿En que Universidad enseñan Administración con Evangelio?

Telefónica, Luz del Sur, Sedapal y otras, no me cobran mensualmente con el evangelio... tampoco les pago con el evangelio... sino, me cortan los servicios... con o sin permiso de el evangelio.

faviani dijo...

Que lastima, que encima quien hace el comentario anterior es ANONIMO...por supuesto que se administra desde los valores evangelicos, si es que los tienes!, esos se cultivan y se transparentar en los astos diarios desde las obras, y ahi entra la etica, la dimension del otro, la responsbailidad social....eso tambien son valores con los cuales se administra desde el evangelio querido ANONIMO, a eso se refiere el articulo que terecomiendo debes volver a leerlo.
Saludos desde Italia. Faviani Scolari.